Crónicas de una abuela TEA

Crónicas de una abuela TEA

Crónicas de una abuela TEA

¡Todavía recuerdo el día en que me dijeron que no era uno sino dos! Los nietos venían en camino, no me cabía tanta felicidad en el corazón.

Crónicas de una abuela TEA
Crónicas de una abuela TEA

Fueron hermosos meses de espera hasta que en un telefonazo me anunciaban “ya van a subir a Jenn al quirófano”. Tras varias horas de incertidumbre me aviso Neto que todo en orden, eran prematuros, pero gracias a dios todo estaban bien. Tuve la oportunidad de ir a Panamá y aunque solo los vi una vez, eso basto para engancharme con ellos.

Meses adelante me hicieron saber que se mudarían a España por una buena oportunidad de trabajo, se entristeció mi corazón… Se iban muy lejos.

He ido a visitarlos más seguido de lo que había pensado, al principio Junior y Elías no sabían quién era yo. Apenas me habían visto pero poco a poco nos fuimos entendiendo. Pasamos felices las pasadas fiestas navideñas. En enero de este año ya de regreso en casa una llamada de larga distancia me despertó y escuche la voz angustiada de Neto “Mis hijos estan dentro del espectro autista! Los dos!” y con esa misma voz blasfemó, grito… y yo sin poder consolar, ni darle un abrazo, me angustié pero no tenía tiempo para desmoronarme lo más importante era apoyar a mis hijos (Neto y Jenny) ya que en esos momentos nada los consolaba, pedí permiso en el trabajo y tome un vuelo para estar con ellos aunque solo fuera estar ahí. Confieso que lo poco que yo sabía acerca del TEA no me sirvió para ayudar gran cosa.

Ellos ya estaban tomando cartas en el asunto, se inscribieron en un programa de apoyo para padres y una terapeuta inició la ayuda en casa.

En mayo regresé y me encomendaron la hermosa tarea de cuidarlos por poco más de un mes de las 8 de la mañana a las 7 de la noche. No lo puedo negar, fue pesado pero muy gratificante, cada día mis niños y yo convivíamos y nos compenetrábamos más. Junior empezó a decir algunas palabras y Elías a mirarme a los ojos. La pasamos de maravilla.

Cuando regresé en noviembre observé cambios muy positivos en ambos.

Sé que este no va a ser fácil, es una larga caminata cargada de paciencia, pero se también que mis nietos están en las mejores manos, tienen a los mejores padres, amorosos y que buscan siempre su bienestar. Si pudiera dar un consejo a otros padres que están pasando por lo que mis hijos Neto y Jenny han enfrentado, les diría que se necesita ser valientes, aceptar la situación y ocuparse en lugar de preocuparse.

Decía mi madre que los nietos son el regalo que la vida nos da a los abuelos por envejecer y ¡Qué razón tenía!

Dios me ha bendecido con este par de nietos extraordinarios, y ahora he aprendido lo que es ser una orgullosa abuela TEA.

Por último, quiero recordarles que mientras yo viva:

“I will fight your fight”.

Cony Ramírez, una abuela azul.

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4 Comments

  • Cintia

    28 diciembre, 2018 - 2:14 pm

    Jo. Que bonita historia de una abuela TEA. Gracias por compartir la historia

  • Adry B

    29 diciembre, 2018 - 5:57 pm

    Se me llenaron los ojos de lágrimas con este relato. No cabe duda que Junior y Elías tienen una GRAN abuela! Enhorabuena por esa familia tan unida en todo momento!

  • Martha

    4 enero, 2019 - 4:51 pm

    Hola, los quiero linda familia, admiro todo lo que están realizando por sus bellos hijos Neto y Elias 🎈adelate y éxito, un gran esfuerzo de todos pero la abuela es hermosa por tanto amor a los mellizos, saludos viva!

  • Martha Ch.

    4 enero, 2019 - 5:30 pm

    Bello relato de una abuela adorada! Leo y vuelvo a leer y recuerdo esos momentos, los quiero mucho!

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