El vaso medio lleno o medio vacío

El vaso medio lleno o medio vacío

¿Cómo sería tu casa perfecta? ¿Tu carro perfecto? ¿Tu familia perfecta? ¿El trabajo perfecto? Si me preguntas a mí, la perfección no existe. Considero que siempre me exijo más y surgen nuevos retos para cada día ser mejor, pero no perfecta.

La única manera que se refleja la perfección es en nuestros corazones. El día que hayamos aprendido a valorar lo mucho o lo poco que tenemos y vivamos el momento, allí sabremos que hemos logrado nuestro objetivo. Eso para mí es la perfección, “vivir en el momento”.

El vaso medio lleno o medio vacío

Mis sobrinos Junior y Elías son mi inspiración para cada día ser mejor persona. Ellos me han enseñado a valorar la sencillez de jugar en el suelo con un coche o un dinosaurio. Me han enseñado a gozar cada vez que los veo sonreír. Me han enseñado a ser más humilde y mejor persona, ya que los sentimientos no tienen precio. Cuando Junior o Elías me da un abrazo o me agarra la mano, me siento como la persona más afortunada del mundo. Por supuesto que no todo es color de rosas, hay veces que se asustan por los ruidos, exceso de personas, iluminación, etc. y se ponen a llorar. Ciertamente, lloran como cualquier otro niño, pero a medida que vas conociendo más a un niño/a con TEA, te das cuenta que con una simple “vueltita” (a Jr. le encanta que lo cargue y lo alce mientras damos vueltas en círculo) o un abrazo, puedes llegar muy lejos y sacarles una sonrisa en cuestión de segundos.

Me da vergüenza decirlo, pero Elías conoce más animales y especies que yo. No solo en español, si no en inglés. Estaba jugando con él y se sabe todas las aves que te puedas imaginar: pelícano, perico, águila, flamenco, ganso, tucán, etc. Aparte que debo ponerme a estudiar sobre distintas especies de animales para poder impresionarlo con conocimiento nuevo, me sentí orgullosa de ver su nivel intelectual. Es un niño noble y de gran corazón.

El vaso medio lleno o medio vacío
El vaso medio lleno o medio vacío
El vaso medio lleno o medio vacío

Junior, ahijado elegido desde la barriga de mi hermana, es un niño encantador. Sorprendentemente, es fanático de los autos al igual que yo. Es extremadamente detallista, ordenado y analítico.

¡Realmente envidio su capacidad de ver las cosas... es capaz de enamorarte con su mirada!

La pasión no es algo que se enseña, se compra, o se obliga; más bien, lo debes sentir en tu corazón.

A pesar de que Jr. no me lo diga con palabras, solo con analizar su mirada, me transmite la pasión que el siente en su corazón. Junior es un niño que le ha dado sentido para mí al dicho: “una acción vale más que mil palabras”.

Quisiera que te preguntes: ¿te consideras una persona optimista o pesimista? La realidad es que hay cosas y/o situaciones que nosotros como seres humanos nunca podremos cambiar. Quisiera que mis sobrinos no tuviesen TEA, daría lo que fuera para que fuesen niños neurotípicos. Sé que no es realista pensar que eso pueda llegar a pasar. ¡La decisión está en ti... en tu mente, tú corazón, tus acciones! Tú si puedes decidir cómo ver las cosas para así sacar el mayor provecho de lo positivo y crear oportunidades de mejora para lo negativo.

¿Vas a ver el vaso medio vacío o medio lleno? ¡Está en ti!

No tengo palabras para expresar lo mucho que amo a mis sobrinos... por suerte, eso es una gran tranquilidad, ya que con una mirada, estoy segura que pueden sentirlo sin necesidad de decirles una palabra.

El vaso medio lleno o medio vacío

P.D.: El Tatuaje

Desde que recuerdo, nunca estuvo en mis planes hacerme un tatuaje. No estoy en contra de ellos, pero sentía que no eran para mí. No tenía un motivo, y tampoco se me ocurría “un diseño”. Un día, me llama mi hermana, y me dice “we just got tattoos done”. Yo un poco asombrada le pregunté que se habían tatuado (mi hermana y mi cuñado)... me dijo, nos tatuamos: “I will fight your fight” y una pieza de rompecabezas, simbólico al autismo.

En ese momento sentí algo que nunca había sentido. Sentí compasión, felicidad, incertidumbre del futuro.... y al sonreír se me salieron las lágrimas. En ese momento supe que quería hacerme un tatuaje. No se trataba de replicar su acción, si no de marcar en mi vida para siempre lo que esa llamada me hizo sentir.

Les prometí desde que nacieron que a sus 10 años me los llevaba de viaje a vacacionar. ¿Cuál crees que sea el destino que irán a elegir?

Mary Ann.

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