¿Cómo creo que sería el mundo si todos tuviéramos autismo?

¿Cómo creo que sería el mundo si todos tuviéramos autismo? - Autism 4 Good

¿Cómo creo que sería el mundo si todos tuviéramos autismo?

A partir el diagnóstico de mis hijos he leído varios libros y artículos sobre el autismo que me han hecho pensar en cómo sería el mundo si todos nos encontráramos dentro del espectro autista, hoy comparto mi reflexión con ustedes. A grandes rasgos, no sé si el mundo sería mejor o peor simplemente sería diferente.

Imaginemos un mundo en el que no juzgáramos a los demás, y es que las personas con TEA rara vez juzgan. Por lo general todos los días juzgamos ya sea políticos, futbolistas, compañeros y en ocasiones hasta la propia familia, siempre tenemos algo que decir de los demás y es algo que hacemos de manera natural, o por lo menos yo lo hago. Muy alineado a este punto me viene a la mente otra característica de las personas TEA, no les importan las expectativas de la sociedad, en otras palabras, no le dan valor al "¿Qué dirán?" Muchas veces veo la presión que puede ejercer la sociedad en nosotros. ¿Qué vas a ser cuando seas grande? ¿Cuándo tendrás pareja? ¿Cuándo te casarás? ¿Cuándo tendrás tu primer hijo? ¿Cuándo tendrán más hijos? ¿Te gustan los hombres o las mujeres? ¿Cómo puedo crecer más en el trabajo? ¿Qué pensarán mis compañeros de trabajo de mí? ¿Seré lo suficientemente bueno para….? En el mundo imaginario estas preguntas no nos afectarían ni presionarían en lo más mínimo.

En este mundo imaginario las personas viviríamos el momento presente, el aquí y el ahora. El ser humano tiene más de 60 mil pensamientos al día y la mayoría de ellos se basan en el pasado o en el futuro.

Filosofías tan antiguas como el Budismo han enseñado el poder del ahora. Las personas con TEA por lo general están concentradas en el momento y no se preocupan por lo que ya pasó o pasará mañana. Vivir en el pasado provoca depresión y en el futuro ansiedad, por lo tanto en mi mundo imaginario habría menos depresión y ansiedad. Basta con probar algunas lecciones de Mindfulness para darnos cuenta de lo difícil que es vivir el momento en este mundo lleno de compromisos.

Un rasgo muy característico de las personas con TEA es que no dicen mentiras, imaginemos un mundo en el que no existieran las mentiras, por más piadosas que estas sean. El solo hecho de imaginarlo me resulta increíble. Pensemos en un día cuantas veces decimos algo que realmente no sentimos… En un libro que leí se relataba lo difícil que es para personas con TEA aprender a mentir. En este libro se contaba la historia de un joven al que le preguntaban ¿Cómo me queda este suéter? Y el respondía: Mal. La gente pensaba que era grosero o mal educado pero él simplemente decía lo que realmente pensaba. Esto me recuerda una película de Jim Carrey que se llama “Mentiroso, mentiroso”. Seguro que al principio sería un caos pero al final todos seríamos más genuinos. En este mundo imaginario cuando alguien me dijera que me queda bien un suéter, que me quiere o que es mi amigo sería prácticamente un hecho.

Las personas con Autismo son directas y no entienden el doble sentido, no sé si es un tema cultural o sólo un tema personal pero veo una diferencia muy grande entre el mexicano y el español y es que el español es más directo. Tengo un ejemplo que lo demuestra muy bien, si a un mexicano nos dices te invito a mi casa, responderemos claro! A qué hora, o inventaremos alguna cosa para no ir porque no queremos… el español diría: No me apetece. Jaja y podría verse como algo grosero porque no quiso venir a mi casa pero al final fue más directo. Cuantas veces usamos el doble sentido para decir lo que pensamos, como dice el refrán, entre broma y broma la verdad se asoma. Pues las personas con TEA y en el mundo imaginario todos diríamos lo que realmente pensamos de manera directa y no usaríamos doble sentido como un escudo.

Las personas con Autismo son muy apasionadas por lo que hacen, basta ver a mi hijo Elías cuando juega con sus animales o a Junior con sus carritos. En ese momento están totalmente inmersos en sus juegos y lo entregan todo. Imaginen que nosotros hiciéramos lo mismo con las actividades que realizamos en el día a día. Que fuéramos los lunes al trabajo apasionados por lo que hacemos, disfrutar de una comida con la familia o ver un partido de futbol, por supuesto de los Pumas, con cerveza y amigos con toda nuestra pasión. Es muy triste ver a gente que hace las cosas porque tiene que hacerlo, sin poner nada de entrega en lo que hace y ven las cosas negativas en lugar de las positivas. En mi mundo efímero todos haríamos la acción más común como despertar, leer, trabajar con toda nuestra pasión.

Por lo general las personas con TEA no son materialistas, y esto lo he podido comprobar con mis hijos, a veces les compro el juguete que está de moda y les gusta más la caja que el mismo juguete. Esto me recuerda el comercial de Master card, para las cosas que el dinero no puede comprar. Imaginemos un mundo en el que no tuviéramos que vestirnos de Armani, porque los demás lo hacen y prefiriéramos unos pants o chandals como le dicen en España simplemente porque son mucho más cómodos. Sin duda vivimos en una sociedad materialista, como te ven te tratan, no será lo mismo llegar al restaurante de moda en un coche de lujo con un rolex a llegar en bici con un casio… En mi mundo imaginario esto no ocurriría, iríamos a comer a donde se nos antojará a un puesto de tacos callejeros o los mejores mariscos como nos sintiéramos cómodos y no tendríamos que presumir todo en nuestras redes sociales.

El niño al que se le olvidó como mirar

Para finalizar me gustaría citar a dos de los mayores exponentes en el mundo del TEA, Juan Martos y María Llorente en su libro “El niño al que se le olvidó como mirar”.

“Nos enseñan cómo, por su autismo, tienen unas virtudes que todos deberíamos valorar. Son sinceros, lo que dicen es lo que piensan, sin dobleces ni intenciones ocultas. Tienen un gran sentido de la justicia y no juzgan ni atribuyen motivos ni segundos propósitos a nadie. Trabajar con ellos te hace cuestionar algunos aspectos de nuestra forma de ser: es la transparencia absoluta de unos frente a la habitual simulación e incluso cierta hipocresía de otros”.

¿El mundo sería mejor de lo que tenemos los Neurotípicos o personas “Normales”? Yo no lo sé, ¿ustedes que opinan?

Ernesto Larre.

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2 Comments

  • Alicia

    10 diciembre, 2018 - 3:00 am

    Hermosa todo lo que relato mil gracias bendiciones

  • Ana

    12 julio, 2019 - 2:39 pm

    Definitivamente sería extraordinario este mundo ojalá aprendamos de ellos

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