Mi historia en el autismo: Eric

Mi historia en el autismo: Eric

Mi historia en el autismo: Eric

Mi concepción del autismo era persona que no se deja tocar, que se balancea y la que vive en su mundo. Ahora, es NINGUNA, es decir, cada persona que he conocido durante este año dentro del espectro autista es diferente una de la otra.

Pero empecemos por el principio. Para mí, Eric hasta los 18 meses era un niño como cualquier otro. Su primera palabra fue Papá, seguida de Mama y agua. Un juego que nos gustaba hacer era ir haciendo el gesto del adiós por la calle a todas las personas que pasaban. No tenía problemas de imitación. Al año le enseñamos a utilizar el cepillo de dientes mediante imitación. Al ser nuestro cepillo eléctrico y el suyo no, imitaba el sonido que hacía nuestros cepillos mientras se lavaba los dientes.

Pero desde los 18 hasta los 24 algo cambió. No es que no evolucionara, sino que hubo un retroceso. En la revisión de los 2 años a las preguntas responde a su nombre, se gira cuando le llamas, cuantas palabras dice… la respuesta fue diferente a la que di a los 18, fue NO. Y aquí tengo que agradecer infinitamente a la pediatra en hacerme ver que fuera lo que fuera lo que tuviera Eric, acudir a atención temprana para empezar con las terapias no iba a ser malo para el niño, sino todo lo contrario. No teníamos nada que perder, mucho que ganar.

Aunque en mi fuero interno lo sabía, no me lo esperaba. Yo nunca conocí a ningún niño que no supiera besar. Y eso siempre lo tuve en mi mente. Esto era debido a que todo el mundo me hacía ver que le niño no tenía ningún problema. Simplemente que Eric iba a su bola y era muy independiente. Pero yo me decía a mí misma que algo pasaba. Lo de que no hablara, pues cada uno va a su ritmo, ya sabes siempre hay algún hermano del vecino del edificio de enfrente que habló a los 5 años. En la guardería (digo guardería y no escuela infantil porque lo único que hacen es guardar niños) me intentaban hacer ver que la pediatra estaba equivocada. Que mi hijo estaba en la media de su clase. Que su forma de jugar alineando las cosas y su poca interacción con el resto de los niños era normal. Pues gracias a que se cruzó esta pediatra y no hice caso a la guardería y a la familia, mi hijo no ha perdido ni un año de terapias ni un año en aula TEA.

A finales de octubre tenemos la revisión de la neuropediatra y el diagnóstico fue retraso madurativo con síntomas de alarma de TGD. Sin saber lo que esto implicaba, fue como si mi cerebro fuera un edificio y en ese mismo instante el edificio se desplomó. El edificio era el colegio al que quería que fuera, hasta el equipo de futbol que quería que jugara. TODO se desplomó. ¿Y qué era TGD? Mirándolo en internet salió la palabra autismo. Mi hijo, ¿autismo?. Lo primero que piensas, es que es imposible, pero fui leyendo e informándome y es que Eric era un caso muy claro. A lo que ya nos habíamos dado cuenta de que parecía sordo porque no se giraba al escuchar su nombre, siguió que no señalaba, aleteaba… vamos que en los test daba pleno.

Y aquí empezó el duelo. Esto es, en ver a tu hijo como realmente es, con su condición y no como el que fue o como el que me imaginé que fue. En fin, ha pasado un año. Un año de terapias. Un año de papeleos para hacer los derechos de mi hijo. Sin lugar a dudas, el año más difícil de mi vida. No lo ponen tan difícil.

Mi historia en el autismo: Eric

Tenemos que luchar por hacer frente al duelo, porque la familia y todo el mundo entiendan que él es diferente. Y a su vez empoderarte y ver a tu hijo como es y entenderle. Que es tan difícil porque es como si habláramos otro idioma diferente.

Aun así, me considero afortunada porque tengo personas que me han guiado a tomar buenas decisiones y ponerme manos a la obra rápidamente. Pero, aun así, lo que me gustaría y lucho por cambiarlo es que el autismo no es un drama. Es algo más frecuente de lo que pensaba y que salvo en los peores casos, la funcionalidad de las personas con autismo es muy alta.

En definitiva, el objetivo que tenía como madre antes y ahora no ha cambiado: la felicidad.

Por cierto, mi hijo ya ha aprendido a besar.

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1 Comment

  • Tatiana

    13 noviembre, 2019 - 8:49 pm

    Leo y se parece en algo a mi hija. Aún no tiene el diagnóstico pero algo tiene en su lenguaje que hace que me de cuenta de que lo está del todo bien. Muchas gracias por contar sus experiencias

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