Natación en niños con TEA. Nuestra experiencia como padres

Natación en niños con TEA. Nuestra experiencia como padres

Natación en niños con TEA. Nuestra experiencia como padres

Desde el diagnóstico de Junior y Elías, hemos probado muchas cosas como coadyuvante de sus terapias, algo que además resulte recreativo para ellos, al final del día son niños y también tienen que divertirse y disfrutar.

Hemos probado muchas actividades alternativas y la realidad es que hemos aprendido mucho en cada una de ellas. Al tener dos niños con gustos diferentes se nos ha hecho algo complejo encontrar una actividad que disfruten los dos por igual, lo que a uno le encanta probablemente al otro no le gusta… Lo ideal sería poder brindarle a cada uno su actividad pero cuando ponemos sobre la coctelera el tema del trabajo, los costes y la conciliación resulta prácticamente imposible.

Nuestro mayor aprendizaje es que hay que buscar la actividad que más disfrute cada niño y esto sólo se conseguirá probando. Existe una gran variedad de terapias como pueden ser:

  • La equinoterapia
  • Los perros de terapia
  • Musicoterapia
  • Arteterapia
  • Cuartos sensoriales
  • Piscina
  • Algún deporte

En esta ocasión nos enfocaremos en la natación y la piscina, porque es la actividad que hemos visto que los dos más disfrutan. Es sorprendente cuando les anticipamos que vamos a su sesión de natación como se emocionan y se preparan. Hasta el uso del gorro de natación, que antes era un problema, hoy lo ven como algo positivo previo a meterse al agua.

Después de leer varios artículos al respecto me gustaría compartir algunos puntos que considero muy positivos al respecto.

Lo primero es un tema de seguridad, y es que en los niños con TEA puede juntarse un gusto por el agua con la falta de miedo, esta ecuación puede resultar muy peligrosa.

En segundo lugar es bien sabido que la natación es un ejercicio muy completo, así que para los niños que tienen problemas para dormir como es el caso de Junior, resulta muy positivo para poder dormir mejor. Es verdad que los días que tiene clases de natación, duerme mejor, él y todos en casa.

El tercer punto es solamente una percepción mía, pero cuando el niño está en el agua y no sabe flotar necesita de alguien, y esto favorece interacción. Yo recuerdo perfectamente la primera vez que Junior me dijo papá fue en una piscina. La posición dentro de la piscina favorece el contacto visual ya que al estar flotando con ellos es casi imposible que no nos miren a los ojos.

Es importante poder diferenciar de una clase de natación a una de recreación, la primera busca que el niño aprenda a flotar y nadar, y la segunda es algo más enfocada a diversión, pero desde el punto de vista de padre puedo recomendar ambas.

Como hemos mencionado en repetidas ocasiones, cada niño es diferente y seguramente a todos no les encantará el agua, lo importante es detectar que es lo que disfruta y aprovecharlo al máximo, en nuestro caso ha resultado una experiencia muy positiva y lo recomendaríamos a otros padres.

Es importante tener en cuenta cuando busquemos una escuela de natación algunas consideraciones importantes como la experiencia de los profesionales, el entorno, la anticipación y sobre todo que esto sea algo placentero para el niño y no todo lo contrario, al final de cuentas lo importante es que ellos sean felices.

Ahora que viene el verano, no encontramos un plan más divertido que pasar mucho tiempo en familia dentro de la piscina. Nosotros lo intentaremos con Elias “Thorpe” y Junior “Phelps”

Ernesto.

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